"La normalidad sólo existe en las mentes poco imaginativas". - H. P. Lovecraft

lunes, 25 de diciembre de 2017

El fin de ETA (2016)



El documental arranca con las conversaciones entre el entonces presidente del Partido Socialista de Euskadi, Jesús Eguiguren, y el líder de Batasuna, Arnaldo Otegi, en el caserío Txillarre, de Elgoibar (Gipuzkoa), que tienen lugar desde 2000 a 2004. Se cuentan los encuentros entre Josu Ternera y Eguiguren en Suiza y las distintas fases -favorables y negativas- que se alternaron en esas conversaciones, con más viajes a Suiza y Noruega, al tiempo que se narran las conversaciones con la izquierda abertzale, en muchas ocasiones con la participación del PNV de Josu Jon Imaz e Íñigo Urkullu. Y de cómo la llegada a ETA de una nueva dirección militar con Francisco Javier López Peña, “Thierry” al frente, representante del ala más dura de la organización, está a punto de desbaratar todo lo que hasta entonces se había adelantado.

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Paco Etxeberria. Informe sobre torturas


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Empiezo por donde usted comenzó la presentación; dijo que ha sido su trabajo más duro. Conociendo su currículum, es una afirmación relevante. ¿Duro por el número de casos, por la cantidad, o duro por la esencia de los hechos?
Es mi trabajo más difícil porque es el más sensible de todos, y también porque recoge información de un periodo muy largo, desde mi propia generación a la actualidad. Y cada caso es muy duro. Si en vez de 4.000 hubieran sido 1.500, haría la misma reflexión. Cada caso analizado individualmente ha sido muy duro; preguntar a personas mayores, o no tanto, grabarlo en vídeo y demás cosas a mí me ha supuesto una afectación.

¿Cómo lo cuentan esas personas que han sufrido la tortura?
Vienen pensando que es cosa de un par de minutos, una especie de test, y se sorprenden cuando nos alargamos a la hora de explicar cosas y responder a preguntas que igual no se esperan. Hay personas cuyo relato parece que se agota en cinco minutos, porque lo que hacen es reducirlo, simplificarlo. Esto se sabe perfectamente en la intervención forense en materia de víctimas; vienen con una idea pensada, que no inventada, para que sea explicable hacen un esfuerzo por resumirlo. Pero como es una entrevista dirigida por una persona que sabe hacer una entrevista siquiátrica, tú te vas dando cuenta de cuáles son los aspectos que esa persona quiere pasar por encima y ahí hay que andar con cuidado para no revictimizar. Cuando viene una persona y dice ‘me hicieron el quirófano y ya prefiero hablar de otra cosa’, y tú le dices ‘no, explícame cómo ha sido, ¿cuántas veces? ¿cuánto tiempo pasó entre una y otra?’, pues ahí se producen situaciones de una emoción... La mayoría de esos testimonios acaban llorando. Y es que no hay palabras para explicarlo correctamente.

¿Por ejemplo?
Una mujer, después de explicarme todo lo que le habían hecho, que era muy horroroso, me decía luego: ‘lo peor eran las humillaciones’. ¿Y por qué? Pues porque las humillaciones son lo que se le ha quedado grabado en el cerebro, son eso por lo que se despierta algunas noches. Los tortazos no le dejan dolor hoy, pero las humillaciones sí. Y lo que eso significa para esa mujer probablemente es incomprensible para el resto...

Entiendo por tanto que ¿solo les cuentan una pequeña parte de todo lo que les pasó?
Sí. No nos podemos hacer una idea. En perspectiva forense, en estos casos hay que tener en cuenta la simulación y la disimulación. La gente puede simular cosas, acrecentarlas. Por ejemplo, cuando dicen ‘me estuvieron pegando toda la noche’, tú les dices ‘no puede ser, si te pegan toda la noche te habrías muerto’. Es una manera de contarlo, porque esa vivencia de interrogatorios toda una noche con golpes al principio, en el medio y al final es tan poderosa... Y del mismo modo, hay cosas que se disimulan. Una mujer decía ‘yo no me reconocía como mujer, porque no me pude cambiar de ropa en siete días’. A quien lo oiga igual le parece una cosa menor, pero en la vivencia de esa persona el asunto tiene muchísimo más fondo, más recorrido, y se hace difícil profundizar ahí. O cuando te dicen que las desnudaron y se reían de ellas, o cuando te explican el pánico que les provocaba oír ‘vamos a la bañera’... ¿Cómo mides eso? Es muy difícil.

Fíjate hasta qué punto llega el estrés; hay quien sufre alucinaciones y cree que es porque le han dado algún tipo de medicamento, pero yo llego a la conclusión de que no ha sido así, de que es por el estrés. Alucinaciones como escuchar voces de personas que no existen –por ejemplo el aitona que ya se murió– o como pensar que las paredes se mueven –que aparece en varios casos– o notar que puedes meter la mano por la pared. Eso es fruto del estrés al que se llega.

Por cierto, lo que nos han dicho algunas personas coincide totalmente con lo que dijeron en su momento, por ejemplo en los antiguos archivos de audio de Eva Forest que se han rescatado y digitalizado. Cuando ahora han vuelto a hablar, el testimonio coincide plenamente.

¿Esas personas saben por qué las torturaron? ¿Qué objetivos perciben, aparte del de sacarles información?
Seguramente sigue existiendo una mezcla entre infligir un castigo y sacarles información. Pero siempre me sorprenden casos como las personas que te dicen que antes de empezar a hablar ya les hicieron la bañera. A los interrogatorios ya iban totalmente dominados. Esto se hacía en otro tiempo. Luego hay gente con la que en el segundo o tercer día se han dado cuenta de que no tienen nada que ver con el asunto e incluso les han pedido disculpas entre comillas, con frases como ‘tampoco te hemos tratado tan mal’. Y esas personas, que no tienen una militancia, ni siquiera se pueden creer lo que les ha pasado...

¿Cómo se sienten después de contarlo? ¿Es reparador?
Sí, es reparador. Algunos luego nos han escrito para decirnos que han superado un poco la situación, aunque el trance siempre es incómodo; primero decidirlo, luego venir, que tú les preguntes y repreguntes... Nos agradecen a nosotros y al Gobierno Vasco que esto haya sido posible. Cuando ya llegamos al final en la recogida de testimonios, una de las preguntas que les hacemos es ‘¿qué piensas que van a decir las personas que no creen en esto, que tradicionalmente han dicho que es un invento?», y ellas terminan diciendo ‘bueno, es su problema, yo he contado lo que he vivido, me da igual’.

Otro punto importante es que luego desde el Gobierno Vasco se les ha enviado el testimonio. Y para esas personas es relevante que vayan a su casa y en el buzón tengan una carta con un membrete del Gobierno Vasco en el que les digan que tienen derecho a rectificar lo que quieran, o darse de baja incluso... En muchos de esos casos, la persona ha reunido a los hijos y les ha puesto el DVD, porque ahí hay algo que nunca les han querido o podido contar, y esos hijos han quedado conmovidos. Me he encontrado en la calle a hijos que me han dado las gracias porque siempre habían sabido algo de sus padres pero nunca se habían atrevido a preguntar. Ahora ha existido la oportunidad de sacarlo todo.

La tortura no era algo extraño para Paco Etxeberria, usted sabía de algunos casos desde los años 80 cuando era forense en Gipuzkoa. Pero ¿hay cosas que todavía le han sorprendido, hay descubrimientos?
Que sean miles de casos, eso no me sorprende. Hay gente que dice que una persona torturada es aquella que, habiéndolo sufrido, luego logra probarlo con sentencia firme del Tribunal Supremo, y que si no, no es un torturado. Bueno, pues entonces con Franco no se torturó a nadie, porque no hay una sola sentencia que lo pueda acreditar. Entonces me dicen ‘bueno, no es lo mismo una dictadura que una democracia’. ¿Qué pasa? Que la tortura es el crimen mejor escondido, por la forma en que se produce. Hacer un ejercicio de demostración sobre la tortura es lo más difícil.

En mi recorrido personal tengo certidumbres. Mi profesor de Medicina Forense ya explicaba que fue torturado, y del mismo modo he tenido alumnos en la facultad de Medicina que fueron detenidos y torturados. Es algo que me he encontrado por tanto, por arriba y por abajo, sin ir a buscarlo. Y en el País Vasco, de esto sabemos todos bastante; hasta me resulta un poco raro que alguien diga que no ha conocido un caso cercano. Entonces, que sean miles de casos a mí no me ha sorprendido.

Lo que sí me puede sorprender es que haya personas que aún tengan sus dudas, por falta de confianza en mí, en la Universidad, en el Gobierno Vasco... Por ejemplo, veo que viene una persona y me cuenta su caso y me dicen que eran cinco en el grupo y que tuvieron un recorrido parecido; ¿y dónde están los otros cuatro entonces? porque no han venido, o alguno ha venido un año después... eso sí me sorprende. También me sorprende que en instancias como sindicatos se queden pensando cuando les pides información; ¡fíjate si han sido perseguidos los sindicalistas aquí y no tomaron nota de ello, no lo recuerdan! Hay gente torturada que no tiene ni medio papel en casa y tiene que decirle al abogado que lo busque en archivos inmensos. A menudo esos papeles se destruyeron por miedo; hablo de partes de baja, el certificado del médico del pueblo...

Algo que me ha sorprendido, pero esta vez positivamente, es que aquí en los años 80 unos médicos constituyeron un grupo contra la tortura. Trabajaron muy a escondidas y habilitaron un sistema para atender a los torturados, a muchos detenidos que quedaban en libertad sin ninguna acusación... Fue a raíz de la muerte de Joxe Arregi y de Esteban Muruetagoiena. Por supuesto no era una asociación reglada, no se podía, se llevó todo con mucha precaución. Pero lograron trabajar de modo asistencial y hemos podido acceder a toda esa información, que estaba guardada en algunos sitios y que nos han facilitado porque han creído en la bondad de este trabajo. Ves esa documentación y compruebas cómo para proteger a la víctima tuvieron que poner cosas genéricas como «mujer, administrativa, de 23 años» y sus iniciales.

Y la gente más joven del equipo de investigación, que quizás no ha conocido siquiera la tortura en Euskal Herria, ¿cómo lo ha vivido?
Muy duro, muy duro. Terrible.

¿Les ha costado creerlo?
Hay gente que ha acabado ahora la carrera de Criminología, no tienen ni 22 años, alumnos buenos que nos han ayudado mucho. Cuando yo iba con uno o dos a hablar con una persona torturada, luego les preguntaba ‘¿créeis que ha dicho la verdad o que nos ha engañado de arriba a abajo?’. Y me decían ‘no, nos lo hemos creído de arriba a abajo’. Han quedado conmovidos por la situación, medida a título individual. Y esos jóvenes ahora están en condiciones de reemplazarnos a nosotros para trabajar esto desde la centralidad de la víctima, que me parece muy importante, porque aquí hablamos de víctimas, no de victimarios, esto no es una instancia de Justicia.

Ellos no tenían esa experiencia y captan inmediatamente que lo que ha pasado es algo absolutamente intolerable. Antes no, pero en la sociedad actual a los 20 años son plenamente conscientes de sus derechos, de que no puede venir un policía y pegarles unas tortas, ¡y aquí ha pasado mucho más! Culturalmente todos cada vez toleramos menos esto, aunque el recorrido haya sido muy lento y en eso tenemos la culpa todos. ¡Que no, que esto no puede ser, no puede ser! Cuando yo les digo a estos alumnos que en el colegio en que yo estudiaba daban tortazos los frailes... y seguro que era uno de los mejores colegios a los que mis padres me podían mandar. Ahora todo eso ya no se tolera, sería un escándalo.

«A escala individual, todas las autoridades te dicen que esto ha sido así, pero luego...»
En la presentación dijo que al hacer este trabajo ninguna de las instancias con las que se han cruzado lo han visto negativo o inadecuado. Entonces, ¿por qué ahora sí se les trasladan críticas públicas? PSE, PP, sindicatos policiales...
Pues porque esto produce una incomodidad a todos. Y yo me incluyo. A todos. Y todos quiere decir, por ejemplo, mi propia universidad. ¿Hicimos lo suficiente? No lo sé. Al final, el informe traslada críticas a las autoridades, a los aparatos judiciales, quizás también a los medios de comunicación... No todos los medios han querido hablar lo suficiente, o bien han dicho ‘todavía no’, o ‘ya veremos’... Por eso la incomodidad alcanza a muchas personas. Pero cuando diseñamos el proyecto yo no me encontré con que nadie se enfadara. Cuando se habla a escala individual con las autoridades, sean las que sean, todas te dicen que efectivamente ha sido así, pero sin embargo luego sale un discurso que parece redactado por una maquinaria distinta y que introduce otros parámetros: ‘no ha sido para tanto’, ‘no hay que ser equidistantes’... Y la tortura ha afectado a muchos: directores de cine, cirujanos, profesores de universidad, sacerdotes, gente de banca, sindicalistas, gente que no tenía nada que ver y se vio afectada en un tiempo en que había muchas detenciones...

Con la enorme afección humana que tiene la tortura, el número altísimo de casos y lo pequeño que es este país, ¿cómo es posible que todo esto haya sido tan negado, ocultado, silenciado...? ¿No es lo más sorprendente?
¡Es que no ha estado silenciado! Este tema aparece todos los años de una y otra forma. Lo que faltaba era configurar un censo, y además no solo bastaba hacer una lista, sino que había que poner un nivel de prueba a cada caso. ¿Y todo esto para qué? Primero para evaluar la dimensión. Y luego para aplicar las medidas de prevención y de reconocimiento que sean necesarias. Ese era el encargo y hemos llegado adonde hemos podido. Pero aún viene gente a decirnos que a ver si puede contarlo, porque hace un año o seis meses estaba en duda...
Y a quien aún diga que no tenemos pruebas... Oiga, aparte de los testimonios, hay 26.000 documentos, nunca se había logrado tanto. Y eso ha ocurrido porque se ha producido una confianza. Imagine que ponemos en marcha este trabajo y no se genera esa confianza y lo acabamos con 47 casos de torturados, los que tienen sentencia y un puñado más. Hubiera sido tremendo.

Usted viene de los 80 en Gipuzkoa, cuando se quemó el coche de un forense por señalar torturas. Luego se ha perseguido judicialmente a quienes las denunciaban. Hay una estrategia de presión continua hacia quienes investigan esto. ¿Ha sentido miedo o preocupación al hacer este trabajo?
No. Yo me siento orgulloso de haber podido contribuir en este apartado concreto del Plan de Paz. A todos nos toca hacer algo. No he tenido preocupación sobre eso. Sí sobre otras cosas, del estilo de cómo trasladar toda la información a un informe. Ese informe puede tener 60 páginas, 600 o 6.000. Puedes orientarlo de una manera o de otra. Y con eso te puedes equivocar. Esa ha sido la gran preocupación de estos meses.

Y luego, ¿por qué seleccionas un ejemplo y no otro? Por ejemplo, aquí no desarrollamos el caso de Esteban Muruetagoiena, pero daría para un informe entero tan voluminoso como este. Un hombre que es médico, que muere no en sede policial sino a los días de quedar en libertad tras casi diez días de incomunicación, con un informe de autopsia que dice que tenía los tímpanos rotos, ¿y por qué tenía los tímpanos rotos?... eso pasa hoy y habría habido más escándalo, pero entonces no [1982]. O las fotos de Amparo Arangoa, que se afirma oficialmente que tenía un problema nefrológico, ¡no, tenía buena salud, el problema renal se le suscita por las palizas que recibió! O Tasio Erkizia, que cuando le detienen por primera vez es sacerdote, a las 48 horas lo tienen que hospitalizar y casi se muere, está en la UVI mes y pico ¿tú sabes lo que es eso?, y se señaló también que tenía un problema nefrológico... Ahora coges el informe médico y se lo puedes pasar a un especialista de Holanda o de Japón y que diga qué le parece. Eso ha sido lo difícil. Miedo no he tenido, y presión tampoco, yo creo que en este momento ya no existe eso.
También me preocupa que el caso individual se diluya. Hemos recogido muchos datos y me inquieta que alguien que por ejemplo ha buscado insistentemente el certificado del médico del pueblo acabe diciendo «y yo, ¿dónde estoy ahí?».

«De la reunión con la Ertzaintza yo salí emocionado»
ELA-Ertzaintza ha revelado que el mismo lunes en que se hizo público el informe usted y Jonan Fernández estuvieron en Oiartzun presentándoselo también a la Ertzaintza. ¿Cuál era el objetivo y cómo fue la reunión?
¿Quién lo ha dicho? ¿ELA? Sí, es verdad. Fue esa misma tarde. Me pareció una reunión extraordinaria. Cuando tú explicas todo esto internamente a gente que tiene una responsabilidad en la Ertzaintza y lo primero que dicen algunos de los allí presentes es ‘¿cómo podemos ayudaros a que esto que habéis hecho sirva para que no vuelva a ocurrir absolutamente nunca un caso equivalente?’ o te dicen ‘¿cómo podemos mejorar lo que nos toca?’... Pues esa fue la primera reflexión y yo salí emocionado de la reunión. Es cierto que también hubo otros comentarios, como la diferenciación entre torturas y malos tratos. Pero la primera reflexión fue exactamente esa. Y a mí eso me sitúa en que estamos en el siglo XXI y que culturalmente es una situación diferente a la que hemos vivido antes. Cuando acabó la reunión se levantaron un montón de agentes y nos dijeron: «Felicidades, esto era necesario».

Diría que mi auténtico descanso en este proyecto ha sido al final de ese lunes, por la noche, cuando salí de esa reunión. Quizás iba pensando que podía haber malos entendidos, que se podía complicar todo... y no ocurrió así. Y en el fondo es lo que yo esperaba, encontrar ese discurso que en otro tiempo ha faltado, cuando había políticos que ante sentencias confirmadas incluso por el Tribunal Supremo salían a hacer ejercicios de encubrimiento. Por eso en el informe he puesto una frase de Joaquín Navarro Estevan, el que fue juez decano de San Sebastián: «La existencia de torturas es obvia. Hay que partir de la realidad de que se cometen torturas para erradicarlas plena y efectivamente. Pretender ignorar esa realidad es contribuir a su consolidación». Es decir, supone ser un encubridor. ¡Es que esto lo dice un juez!

¿Tienen en mente o ven factible hacer una reunión similar con la Guardia Civil o la Policía española, que son los responsables de más casos de este informe? ¿Es posible emplazar también a instancias de Madrid?
Yo no tengo ningún apuro para hacerlo. Empiezo por otra cuestión: sé que tengo que aceptar todas las críticas que se hagan a este informe, son necesarias y son pertinentes, van a servir para mejorar este trabajo, bienvenidas sean. Y si esto hay que presentarlo en cualquier otro sitio, no tengo ningún problema. Ningún problema en ir a decir los resultados que nos han salido y también lo que pensamos. Y lo que nos ha salido es que miles de ciudadanos de la Comunidad Autónoma del País Vasco, porque aquí no se incluye a Navarra, han dicho a lo largo del tiempo todo esto.

Amnistía Internacional suele decir que la humanidad se divide al 50% entre los que no se lo quieren creer y los que no se lo pueden creer, y que entre unos y otros no dejan margen... pues habrá que darse cuenta de que si no se reconocen las cosas, no se pueden superar nunca. Cómo se produce ese reconocimiento ya es algo que dependerá de las autoridades, pero yo tengo toda la impresión de que hacerlo es perfectamente posible.

Acabamos, ¿para qué debe servir este trabajo?
Tiene que servir para reconocer los hechos, globalmente hablando y yo no sé si individualmente también. Eso habrá que gestionarlo a través de una reglamentación o una ley; ahí está la de Ley de Víctimas de 2016, que ha sido recurrida ante el Constitucional y que es un tema a resolver. Y culturalmente, tiene que servir para que nos demos cuenta de que no soportamos esto, de que no puede ser. Yo conozco un montón de gente en la Policía que trabaja mucho y honradamente, y tiene que hacerse imposible que alguien se desvíe de lo correcto.

COMUNICADO DE LA P.A.Z. (Plataforma Antifascista Zaragoza)



Rodrigo Lanza se defendió.

Ante el injusto ataque mediático y social al antifascismo:
La Plataforma Antifascista de Zaragoza, en primer lugar, queremos mostrar nuestro dolor y consternación por lo sucedido. Desde un primer momento, tocaba dejar que las actuaciones policiales y judiciales aclarasen los hechos. Pero el linchamiento mediático y social sufrido por Rodrigo Lanza, su familia, su entorno, y exportado a colectivos y organizaciones de la izquierda aragonesa, hacen necesario emitir este comunicado.

Tras las declaraciones de varios de los testigos y las actuaciones de la policía, así como por las informaciones escritas en varios comunicados, desde la Plataforma Antifascista de Zaragoza no tenemos ninguna duda de que la actuación de Rodrigo Lanza respondió a un ataque por parte de Víctor Laínez. Rodrigo Lanza no buscó la confrontación, abandonaba el local para evitarla y fue atacado.

La jueza ha enviado a prisión sin fianza a Rodrigo Lanza, el cual permanece en aislamiento. El auto habla de asesinato, pero en ningún caso habla de crimen de odio, penado en el 510 del código penal, cosa que sí han hecho algunos medios de comunicación.

Y es que, para la Plataforma Antifascista de Zaragoza, han sido los medios de comunicación los verdaderos culpables y responsables del ataque mediático y social que está sufriendo la izquierda desde que se produjeron los sucesos. La primera noticia, publicada en el Heraldo de Aragón, aseguraba claramente que la víctima había sido atacada por llevar tirantes con la bandera española. Aseguraba que eran dos los jóvenes que le habían golpeado. Que le atacaron con una barra de hierro. Que fue Víctor Laínez quien se estaba marchando para evitar el conflicto y que entonces fue atacado. Y que si eran pertenecientes a un grupo antisistema serían autores de un delito de odio. Toda la noticia es una total mentira de lo que realmente pasó.

Las primeras informaciones se dieron en redes sociales el lunes 11 de diciembre, concretamente por amigos de Víctor Laínez, como el conocido y violento neonazi apodado “El Guti”, que ni siquiera estaba presente en el momento de los hechos. A partir de ahí, Heraldo de Aragón publica el 12 de diciembre una noticia no contrastada que desencadenó una oleada de noticias e investigaciones por parte de multitud de medios de comunicación. En ellas, se insistió en relacionar a Rodrigo Lanza con políticos, organizaciones y colectivos. Trataron de crear una imagen socialmente rechazable a los ojos de la ciudadanía, además de cargar contra el movimiento antifascista de forma totalmente gratuita. Asimismo, antes de conocer el testimonio de Rodrigo Lanza, varias instituciones contribuyeron al ataque mediático y social, redactando y suscribiendo comunicados de condena y guardando minutos de silencio. Todo esto ha significado una flagrante vulneración del derecho a la presunción de inocencia de Rodrigo Lanza.

Desde la Plataforma Antifascista de Zaragoza somos conscientes que todos y todas aquellos y aquellas que han atacado directamente al movimiento antifascista aprovechando este suceso, lo han hecho por una cuestión política. Este clima se ha notado especialmente a través de comentarios en las noticias de distintas páginas web de medios de comunicación, con insultos graves y tremendamente ofensivos tanto para el detenido, para su familia y entorno, y para partidos y colectivos de izquierda. Aprovechando el clima de total impunidad social, grupos neonazis han publicado datos personales de la abogada y fotos del entorno íntimo de Rodrigo Lanza. También ha habido un sinfín de comentarios, amenazas y convocatorias llamando a realizar cacerías en Zaragoza.

Durante años, el movimiento antifascista de Zaragoza ha trabajado en el ámbito vecinal y a favor de los derechos y libertades. Confiamos en que la población no se deje llevar por el odio que intentan imponer los grupos neonazis aprovechando este suceso, y que cese la permisividad a la que acostumbran.

En definitiva, ya que las actuaciones que vengan ahora serán estrictamente judiciales, confiamos que salga la verdad a relucir y que se demuestre que Rodrigo Lanza no actuó de forma premeditada ni por ideología, sino por miedo a ser asesinado.
Asimismo, invitamos a que las organizaciones, colectivos, asociaciones y personas a título individual que así lo decidan, se sumen públicamente a este comunicado.

domingo, 24 de diciembre de 2017

TOOL - Maynard sings while woman strips on stage *RARE*

Gaitze Mogambon

20 consejillos...


1.
"Si eres la persona más inteligente en una habitación en la que hay más gente, entonces es que estás en la habitación equivocada".
2.
"El maestro ha fallado más veces de las que el aprendiz lo ha intentado".
3.
"No importa lo grande que sea el plato que tienes frente a ti, la única manera de comérselo es siempre de bocado en bocado".
4.
"Cuando estás dividido entre dos decisiones, elige siempre aquella que pueda dar lugar a la mejor historia".
5.
"Si tienes tiempo para hacerlo dos veces, tienes tiempo para hacerlo bien".
6.
"El 90% del talento de una persona es simplemente interés".
7.
"Aferrarse a la ira es como beber veneno esperando que la otra persona muera".
8.
"Nunca te rías de alguien por cosas que ellos no pueden cambiar".
9.
"No dejes que nada ni nadie viva en tu cabeza sin pagar alquiler".
10.
"Si quieres ser bueno en algo, primero debes estar dispuesto a ser malo en eso".
11.
"La muerte es el único final cuando piensas que la historia va sobre ti".
12.
"Las aguas tranquilas nunca hicieron a un marinero hábil".
13.
"La pena es inevitable, el sufrimiento es opcional".
14.
"Empezarás a preocuparte menos por lo que otros piensen de ti el día que te des cuenta de lo rara vez que otros piensan en ti".
15.
"Mantente ocupado viviendo, o mantente ocupado muriendo".
16.
"No merece la pena preocuparse por algo que escapa a tu control".
17.
"Si no lo puedes explicar, no lo sabes".
18.
"No puedes permanecer neutral entre el bien y el mal".
19.
"Nunca atribuyas a la malicia lo que pueda ser explicado por la ignorancia".
20.
"¿No es curioso ver como en el día a día nos parece que nada cambia, pero cuando miramos en retrospectiva todo es diferente?".

sábado, 16 de diciembre de 2017

Cómo los medios violan la presunción de inocencia y otras operaciones políticas en el caso de Lanza-Laínez


En un contexto de ofensiva represiva y agitación del nacionalismo español, la condena mediática sin pruebas a un activista de izquierdas por la muerte en Zaragoza del falangista Víctor Laínez alinea al régimen y su prensa afín.




Los hechos, que aún no se conocen completamente, habrían sucedido en un bar de Zaragoza la noche del pasado 8 de diciembre. Las versiones que dieron este martes, sin ningún tipo de comprobación, diversos diarios de gran tirada decían que: “Víctor Lainez, de 55 años, ha fallecido este martes en la capital aragonesa a consecuencia de la agresión sufrida el pasado viernes por un joven, al parecer, porque no le gustó que llevara unos tirantes con la bandera española”. (El Mundo.es)

Inmediatamente, medios de comunicación regionales, como el Heraldo de Aragón y nacionales, como El País o La Vanguardia informaban en artículos centrales de la detención de Rodrigo Lanza como presunto agresor, relacionándolo con el movimiento okupa y remarcando en varias ocasiones su origen chileno.

A partir ese momento se despliegan en la prensa prácticas que pasan por encima de cualquier garantía judicial, vulnerando por completo el derecho a la presunción de inocencia y que oscilan entre la criminalización y la exposición extrema del acusado. A diferencia de lo ocurrido en otras ocasiones (en general en casos que involucran a personas de la extrema derecha), numerosos diarios exhibían fotografías recientes en detalle del acusado con nombre completo, su supuesta orientación política, datos sobre sus familiares en Chile e incluso sobre su lugar de trabajo o espacios que visitaba.
A nivel semántico, estos medios insinuaban -y lo siguen haciendo- de forma flagrante la culpabilidad del acusado antes de conocerse los hechos y antes de que el acusado pudiera hablar con su abogada, ya que se le había negado ese derecho durante las 72 primeras horas de detención, adelantándose a la verificación de los hechos.

La familia y amigos de Rodrigo en un primer comunicado agradecían el apoyo recibido, y a la vez que expresaban su respeto por el dolor de la familia del fallecido, llamaban a los medios de comunicación a no seguir difundiendo noticias sin ser contrastados los hechos. En un segundo comunicado, publicado este jueves, una vez que Rodrigo Lanza pudo hablar con su abogado, explican su versión de los hechos.

Allí señalan que Rodrigo Lanza se habría defendido de una agresión por parte de Victor Laínez, quien lo habría atacado con una navaja. Al mismo tiempo, vuelven a expresar su “consternación por las diversas versiones que han sido vertidas por los medios de comunicación, sin un atestado acabado, ni la versión de los testigos, ni la de los investigados, y sin que un juez haya tomado declaración a ninguno de ellos.” Señalan a su vez que “a causa de estas informaciones no contrastadas, familiares, amigos y entorno, hemos recibido innumerables presiones y amenazas.”

Uno de los elementos más importante de esta campaña mediática es el hecho de que centren el motivo de la supuesta agresión en que Laínez llevara tirantes con la bandera española y omitiendo su filiación falangista, en pleno auge de las políticas centralistas de represión judicial y policial contra el independentismo catalán y a todo aquel que cuestione la sacrosanta “unidad de España”. Esta operación de “desinformación” fue denunciada en las redes sociales.

Al tiempo que la ultraderecha ha convocado concentraciones en homenaje en Madrid y Barcelona y Falange y Vox se presentarán como acusación popular en el juicio, medios como el Heraldo de Aragón llegan a afirmar que el suceso “se produjo por el simple hecho de que la víctima vestía unos tirantes con la bandera de España que no gustaron a su agresor”.
El hecho de presentarlo como un ataque a alguien que llevaba la bandera es una de las bazas de una derecha envalentonada que pide la ilegalización de la Plataforma Antifascista de Zaragoza #Absolución10zgz a quienes señala como culpables indirectos. La doble vara de medir judicial se muestra en el hecho de que ese mismo día el neonazi condenado por apología del genocidio, Pedro Varela, organizaba una conferencia racista sin ningún impedimento institucional a pesar de las peticiones de prohibición de varias organizaciones de la ciudad.

Al mismo tiempo que desde los grandes medios de comunicación se ha lanzado esta “condena” sin presunción de inocencia, difundiendo como verdaderas algunas versiones de los hechos, sin contrastar y sin derecho a la defensa del acusado, esos mismos medios han intentado otra operación para culpabilizar a Lanza, señalándolo como autor de una lesión a un policía en 2006 en un operativo policial contra un local okupa en la barcelonesa calle de Sant Pere mès Baix. Sin embargo, la veracidad de esos hechos que ahora todos los medios dan por “ciertos”, ha sido cuestionada como parte de un escandaloso montaje policial en un caso lleno de irregularidades, como lo demostró en su momento el galardonado documental Ciutat Morta y como denunciaba Rodrigo Lanza en una entrevista realizada por este diario.

Fuerzas políticas conservadoras y sus medios afines tratan de utilizar el caso en el contexto de bunkerización del Régimen del 78. Desde el Heraldo de Aragón llegan a afirmar que Lanza fue arropado por el entorno de ZEC y Podemos, el líder de Ciudadanos Albert Rivera mostraba el caso como la consecuencia de “quienes han inoculado odio en la sociedad” y el ministro de Interior Juan Ignacio Zoido auguraba la “tolerancia cero con los radicalismos violentos”.

Esto sucede en un contexto en el que el nacionalismo español actúa como gran baza del giro reaccionario del gobierno y el búnker del Régimen, en el que el sistema judicial está actuando como un verdadero “partido de orden” en los últimos meses a través de la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo, que persiguen de forma “exprés” a quién suponga una amenaza política para el Régimen. El uso de la prisión preventiva sin derecho a fianza como forma de encarcelar sin juicio previo, se ha convertido así en un método sistemático contra todos aquellos que el régimen quiere disciplinar.

http://www.izquierdadiario.es/Como-los-medios-violan-la-presuncion-de-inocencia-y-otras-operaciones-politicas-en-el-caso-de-Lanza?id_rubrique=2653

Comunicado de la familia y amigos de Rodrigo Lanza

Hoy,
14 de diciembre de 2017, después de 72 horas de prisión incomunicada,
Rodrigo ha podido contar su versión de los hechos, ocurridos el jueves 8
de diciembre en Zaragoza.

En primer lugar queremos expresar nuestro respeto por el dolor de la familia del fallecido.



Durante
estos últimos días se han vertido en los medios y redes sociales
informaciones que para nada se ajustan a los hechos que, según testigos y
el propio Rodrigo, sucedieron de la siguiente forma:



El dia 8 de
diciembre Rodrigo se encontr6 casualmente con un conocido que iba
acompañado de dos chicas y decidieron ir a tomar una copa. Entraron en
el bar Tocadiscos. Allí se encontraba el señor Victor Lainez, sentado en
la barra, quien se quedó fijamente mirando a Rodrigo. Cuando Rodrigo se
sentó, Victor Lainez le hizo un gesto como para que se acercase.
Rodrigo se acercó a hablar con él. Victor Lainez le preguntó de dónde
era, a lo que Rodrigo le respondió que era de Chile. Victor Lainez le
contestó diciéndole “sudaka de mierda, vuelve a tu país”. Después de
esta conversación Rodrigo regresó con sus acompañantes. Acabadas las
consumiciones decidieron marcharse ante la actitud amenazante de Victor
Lainez. También tuvieron miedo porque les pareció que Victor Lainez
estaba avisando desde su telefono móvil, a otras personas, de la
presencia de los chicos en el bar.



Cuando estaban ya saliendo por
la puerta, uno de los acompañantes de Rodrigo le advirtió que Victor se
dirigía hacia él con una navaja. Rodrigo se giró y vio a Victor Lainez
con una navaja en alto. Le dio una patada para evitar la puñalada, pero
como Victor Lainez no se detuvo, Rodrigo decidió darle con el puño. Los
chicos abandonaron el bar inmediatamente ante el miedo de que acudieran
amigos de Victor Lainez.



Rodrigo afirma que Victor Lainez Ilevaba
una chaqueta negra cerrada, por lo que en ningún momento pudo ver si
llevaba o no tirantes con la bandera de España. Rodrigo se defendió con
sus manos de un ataque con arma blanca.



Queremos expresar nuestra
consternación por las diversas versiones que han sido vertidas por los
medios de comunicación, sin un atestado acabado, ni la versión de los
testigos, ni la de los investigados, y sin que un juez haya tomado
declaración a ninguno de ellos. Vulnerando así directivas europeas que
protegen la intimidad y la presunción de inocencia de los investigados.

A causa de estas informaciones no contrastadas, familiares, amigos y entorno, hemos recibido innumerables presiones y amenazas.



Agradecemos
a todas las personas que han manifestado su apoyo y a las que no se han
dejado llevar por información no contrastada e interesada.



Esperamos tener la oportunidad de una defensa justa.

The Legend of 420 (2017)


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